Todo se me olvidó en aquel instante, el odio, las ganas de decirle no quiero volverte a ver… mi corazón se desbocó en un millar de palpitaciones sin sentido.
El, parado frente a mí pidiéndome amar y yo quieta, gélida sin saber que contestar.
Su mano fría acarició mi cuello, me hizo sentir la suavidad de los recuerdos más hermosos, mientras, me miraba tan fijamente a los ojos, esos ojos en los que me perdía al atardecer ahora estaban llenos de lágrimas, percatando así el fin por todos los poros de mi cuerpo.
Algo en mi garganta no me dejaba hablar, aún no puedo explicar si era impotencia, amor o perdida, perdida de un nuevo amor que se iba a la deriva para enterrarse en el purgatorio de los sueños tristes.
Escuchaba su voz, una voz que me estremecía, que me hacía sentir placer y me llevaba al éxtasis… pero esta vez sus palabras prometían tanto amor… un amor que añore tanto, demasiado daño emocional en el juego del 24 septiembre.
Mientras tanto mi corazón solo buscaba una nueva razón para besarle y amarle para siempre… inconscientemente me gire y dije vete.

como me ha encantado este texto siempre, me ace yorar
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