miércoles, 8 de junio de 2011

Aquí empieza Ceni sin Sienta

Puesto que afortunada en el amor no era y probablemente por mí no fuera , tras intentos suicidas o kamikazes de ambicionar  que todo me saliera perfecto y que íntegramente todo fuera como en las películas machistas de Walt Disney que desde pequeña te meten en la cabeza que tu príncipe azul llegaría en un caballo para rescatarte de las garras de tu cruel familia , me decidí a no lamentarme más de ello , a coger yo al caballo e irme a dar una vuelta con unos colegas ,divagando del porqué de esta complexa supervivencia.
Iba yo en mi caballo (su tonalidad de piel me sorprendía notablemente cada día más, a lo mejor por la mañana  era  azul, luego a la tarde amarillo y por la noche rosa , a veces se camuflaba entre otros caballos para parecer normal y utilizaba colores como el marrón, el gris, el blanco o el  negro , se llamaba Hola así siempre creía que me saludaba) montada, apaciblemente ,dando una vuelta por medio de la ciudad , me decidí a pararme en el “restaurante” de comida rápida,(  me pedí 5 hamburguesas una coca cola , una grande de patatas  con dos sobrecitos de kétchup y un helado ), en mi deleite personal con la comida ,mientras que las grasas entraban gustosamente dentro de mi ser, y mi imagen se alejaba mucho de los prototipos de feminidad… aunque tampoco se bien cuáles son, supongo que verme en calzones,  camiseta ancha ,una coleta mal recogida y  sin pintar , no lo seria (aunque más bien me daba igual lo que un grupo de esqueletos sin cerebro con algo erecto entre las piernas pensara de mí y no os meto a todos en el mismo saco, es que el saco es muy grande )...