Os propongo un juego :
Busque un sueño, el más hermosos de los que haya tenido jamás, relájese, siéntese en el sillón y visualícelo en su mente.
Ahora desarrolle el sueño, escríbalo en un papel, léalo atentamente y pregúntese porque no es realidad, ahora tiene dos opciones o seguir en ese sillón sentado viendo como sus sueños se les escapan y romper el papel o levantarse y decir yo puedo.
La verdad es que con esto no intento que se sienta ni mejor ni peor, es más me la suda literalmente, como si se quiere suicidar ahora mismo… pero piense que siempre hay alguien que quiere verlo feliz, su madre, su padre, hermanos, primos, tíos ,abuelos, amigos ,el gato, el perro, la tortuga…
La cuestión de este juego es el por qué nos empeñamos en buscar la felicidad cuando la felicidad es parte de nosotros ,lo que ocurre es que no somos capaces de verla. Nos ofuscamos tanto en ideas que no tienen sentido alguno, nos gusta regocijarnos en la tristeza, somos tan despreciablemente humanos que a veces me gustaría ser más animal porque ellos aprecian con felicidad lo que es tener compañía y un buen plato de comida.
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